sábado, 21 de enero de 2012

Mujer; nunca pidas menos de lo que te han dado.


Te contaré la historia de una amiga, para que lo tomes en forma de fábula y dejes de renegar de tu suerte. Esta amiga siempre me comentaba que tenía demasiado allá atrás. Sí; en el derrier, trasero, totorrete, o para que nos dejemos de vainas, tenía un poto bastante grande. A ella le disgustaba. Debo confesar que sí andaba subida de peso, pero nada que algo de ejercicio y un poco de dieta no pudieran arreglar.


    Pero igual, la oía constantemente renegar de su suerte, y de lo que la naturaleza le había dado en exceso, y fue entonces cuando yo dije "El día en que no tengas nada, verás cómo renegarás de tu suerte". Dicho y hecho. Que la boca se me haga chicharrón, pero la pobre cayó en cama por un par de meses, y debido a la poca comida que debía ingerir durante todo este tiempo, la grasa corporal desapareció.


    Y sí; su tototerrete, trasero, derrier; su poto, que es pura grasa en su mayoría, también desapareció. Hasta ahora no ha podido tener nada cercano a esas curvas que tuvo en antaño. Lo extraña. Me maldice por haberla salado. Es que se ve la diferencia. Ya no es la misma de antes. Es una pena. Ha ganado el peso, pero esa zona se rehusa a tomar esas formas de aquellos tiempos. Así que tú que lees esto y que sientes que tienes mucho de acá, de allá, o que envidias a la de allá; agradece lo que tienes, porque nadie sabe lo que tiene, hasta que lo pierde.

No hay comentarios:

Publicar un comentario